Atenas, una ciudad eterna en el mundo moderno

Atenas, una ciudad eterna en el mundo moderno

Atenas es una ciudad mágica fundada en el siglo VIII a.C. La leyenda dice que fue el Rey de Ática, cuyo nombre era Cécrope, quien le da forma la ciudad a partir del ordenamiento  de varias tribus que se venían estableciendo desde mucho antes, lo que coincide con los primeros asentamientos encontrados y que data de fechas de los siglos XI – X a.C.  Sin embargo, fue hacia el año 2000 a.C. que habrían ingresaron en la Grecia continental provenientes del Épiro y de los Balcanes, que según Aristóteles era la patria original de los griegos, un pueblo nuevo de origen indoeuropeo (Finley, 1983). Esta nueva cultura estuvo durante 400 años dedicados a absorber la cultura de sus predecesores y a enriquecerla con sus aportes minoicos.



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Sin lugar a dudas, la historia de cómo se formó Grecia y dio origen a esa cultura es fascinante, no sólo por su formación, sino por el impacto que tuvo en todo occidente. Analizar y comprender el fenómeno requiere de mucha dedicación para la narrativa y tiempo para entenderla; sin embargo, lo que es una verdad innegable es el hecho que nadie queda impávido por su impresionante legado.

Llegando a Atenas, encontrándonos con la historia.

Lo primero que hicimos después de registrarnos fue partir hacia la Acrópolis, o a los alrededores, que para esas horas estaba cerrada.  Tomamos una vez más la línea roja con destino hacia la estación Acrópolis, toda una experiencia.  El lugar iluminado, lleno de vida nocturna, música en las calles y mucha vigilancia, lo que nos dejó bastante tranquilos.

Al día siguiente nos aventuramos a caminar hasta la Acrópolis, comprar las entradas para subir hasta allí y escuchar lo que las antiguas columnas tenían que decirnos. Simplemente maravilloso, todo aquel que haya visitado alguna vez Atenas estará de acuerdo que a cada centímetro que se avanza existe una voz interior que te llama y te cuenta de su pasado.

El Ágora de Atenas, mi lugar favorito en el tiempo

Nos retiramos de la Acrópolis por un costado caminando hacia el Ágora, centro de la actividad política, administrativa, comercial y social de la antigua Atenas.  No fue difícil imaginar a los antiguos griegos deambulando por sus calles, o imaginar a Aristóteles, Platón o Sócrates debatiendo sobre la concepción divina, o Platón hablando del principio ordenador o demiurgo. Me pregunté en esos momentos, si el alma fuese inmortal como sostenía Platón, sería posible que el alma de estos grandes aún estuviera presente en estos lugares.

Quien visita el Ágora no puede dejar de visitar el Hefestión erigido en honor a Hefesto ¡qué magnifica obra arquitectónica! El Hefestión es un templo griego impresionante, que se sitúa justo en la cima de la colina Colonos Agoreo y se encuentra circundada por un prado verde que invita a la meditación.

De regreso y ya saliendo del Ágora, uno se encuentra con el mercado de artesanías y otros bienes, allí puede disfrutar de magníficas figuras decorativas, indumentaria típica, muchos, pero muchos gatos, y excelentes restaurantes que te sorprenden con exquisita comida, muy buen vino y una enorme cantidad de recuerdos que te invitan a llevarlos contigo a casa.

Caminar entre aquellas calles es algo de ensueño, no sabes si realmente es real o estas en un set de grabación de cine o simplemente es un sueño del que no deseas despertar, estas en pleno Monastiraki, el mercado al aire libre en el caso antiguo de la ciudad y el mejor distrito de compras de Atenas.

La decisión estaba tomada, decidimos caminar, caminar y caminar, y la gran sorpresa fue descubrir que saliendo de Monastiraki llegaríamos a los destinos más hermosos de la Atenas moderna.

Hasta la próxima

Agustin Martos (2018)

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