Implicancias y desenlace de la guerra comercial

De terminar la guerra comercial, lo que pase después es un tremendo misterio, tal vez mucho mayor que la incertidumbre de la guerra por sí misma.

Las implicancias de la guerra comercial entre China y Estados Unidos son de consecuencias insospechadas, y muchas de estas ya las estamos sintiendo: crisis mundial, recesión, volatilidad de lo mercados, incertidumbre, crisis financiera en los mercados emergentes, crisis gubernamentales.

Por Marcelo C. Oliver (MBA)

Pero, al parecer, China y Estados Unidos estarían llegando a un acuerdo, o al menos es la señal que quieren dar las dos economías más grandes del planeta. Ambos paises, después de los disparos iniciales, comenzaron a negociar, obviamente cada uno tiene un batna y no sabe hasta donde puede llegar el otro, pero sería un hecho que estaríamos ante la fase definitiva que pondría fin a las hostilidades. Myron Brilliant, vicepresidente ejecutivo de Asuntos Internacional de la Cámara de Comercio de EEUU, señaló que el 90% de los puntos en conflicto ya están bajo control, pero que el 10% restante «es la parte más difícil». (Financial Times, citado en Finanzas.com)

Para poder comprender mejora sus implicancias de una guerra comercial, definiremos el término de acuerdo con lo que señala la publicación en línea dependiente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, organismo que define una guerra comercial “como un conflicto en virtud del cual un país impone medidas dirigidas a restringir la entrada de uno o más productos importados desde otro país”. La publicación explica que los motivos son diversos, uno de ellos es el proteccionismo. En este caso la medida de aplicar aranceles a los productos importados sería un método de encarecer la producción extranjera y fomentar el mercado local, mercado al cual no se le aplicarían los impuestos arancelarios de su competencia del exterior.

¿De qué sirve una guerra comercial?

Dependerá del nivel de expectativas que se haya generado en el economía que inicia el proceso y va a depender de que tan eficiente sea la economía que lo haga.  En economía existe un concepto denominado “frontera de las posibilidades de producción – FPP” y corresponde a un modelo que explica como se renuncia al costo oportunidad debido a la elección de una alternativa respecto que producto a fabricar localmente se elige. Una economía, empleando todos sus recursos disponibles, va a ser eficiente la producción de un producto solamente hasta cierto punto, es decir hasta la frontera; a partir de allí, la cantidad a producirse resultará inalcanzable, y bajo esa línea resultará ineficiente.

Resulta lógico pensar, entonces, que tal economía debería dedicarse a producir solamente aquello en que es eficiente e importar aquello en que no lo es, porque no existe una economía en el mundo que sea capaz de producir eficientemente todos los productos posibles.

El motivo por el cual se señala este hecho es simplemente porque analizaremos la guerra comercial entre las dos potencias comerciales más grandes de un mundo altamente globalizado, donde la tendencia hasta hace menos de  un año era precisamente la colaboración entre los países; sin embargo, después de la Cumbre de Davos, en enero del 2018, las cosas cambiaron y solamente para Estados Unidos y Europa, sino que para todo el mundo.

Antecedentes de la guerra comercial

El mayor impacto en el discurso de Donald Trump en Davos 2018 (cabe hacer notar que Davos 2019 no tuvo la trascendencia que la del año anterior) se produce en el momento en que pronuncia la frase Como presidente de estados unidos siempre pondré a Estados Unidos primero, pero EE.UU. primero, lo que no significa EE.UU. Solo”. El presidente Trump destacó las bondades de un comercio libre y con aperturas, pero señaló que esto “puede resultar nocivo cuando otros países obtienen ventajas a expensas de otros” – en clara referencia a China, “el comercio injusto nos perjudica a todos” – la mayoría de los líderes europeos mostraron su preocupación, y fue la canciller alemana Angela Merkel quien se había referido al aislacionismo y al proteccionismo como elementos que impiden avanzar, en una clara alusión a los recientes aranceles que ha impuesto EE.UU. a algunos productos que ingresan a territorio norteamericano.

La Administración del presidente Trump ha buscado, desde sus comienzos, mejora la inversión de las empresas en suelo norteamericano y de este modo reactivas la economía de una manera competitiva, para ello ha recurrido a diversos artilugios desde la reducción de las tasas tributarias las cuales redujo a un 21% para las corporaciones lo que generó una reacción positiva de los mercados y empresas como APPLE y FEDEX anunciaron medidas para mejoras las condiciones de sus trabajadores.

Pero el presidente Trump acusa a China de un comercio desleal, de promover el dumping y no solamente eso, sino que de una suerte de chantaje gubernamental hacia las empresas extranjeras que buscan invertir y participar del mercado chino, obligándolas a asociarse con ciudadanos o corporaciones chinas y de este modo, se facilitaría la apropiación de propiedad intelectual para luego elaborar los mismos productos, pero con tecnología china.

Cómo se inició el conflicto

El origen del conflicto surge de una visión del presidente de los Estados Unidos de querer mejorar la competitividad de las industrias de su país fomentando la producción nacional como fuente de generación de empleo, pero al mismo tiempo, frenar las irregularidades que Washington ha detectado en la manera del hacer el comercio el Gobierno de China. Ante este escenario, Donald Trump busca frenar el ingreso de producción china en los Estados Unidos y obligar de una manera natural al mercado interno a producirlo.

Un conflicto que según el presidente Trump era necesario

Desde el punto de vista de la política del presidente Donald Trump sí lo es, porque es la única manera de presionar a China para que se comporte de una manera más leal frente a sus competidores internacionales, específicamente el mercado de los Estados Unidos, y de paso deja en evidencia la inoperancia de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Qué riesgos ha implicado para los Estados Unidos esta guerra comercial

Hasta el momento no se ve que la economía de USA se ponga en peligro, de hecho, se ha fortalecido como consecuencia de una serie de medidas económicas adoptadas por la Administración Trump. Al mismo tiempo China se muestra más atemorizada y con mayores posibilidades de perder el juego. Al respecto la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, señaló “que el conflicto podría afectar el crecimiento del gigante asiático, golpeando a países vinculados en la cadena de producción global y especialmente entre las economías emergentes.” (infobae.com, 12 de sep. de 18), y esto ha sido los que hemos presenciado desde el comienzo de esta guerra: la crisis turca, la crisis y violenta devaluación en la Argentina, la volatilidad de los mercados.

“Si las dos economías más grandes del mundo continúan elevando sus respectivas tarifas arancelarias, esto podría tener «un impacto mensurable en el crecimiento de China» y ello «causar vulnerabilidades» en los países asiáticos vecinos debido a la integración de sus cadenas de producción”, Christine Lagarde Directora del FMI.

Qué tan cierto resulta ser la competencia desleal de China en el mundo.

Se habla de competencia desleal a una serie de prácticas impropias que usan ciertos gobiernos con el propósito de hacer que sus mercados produzcan a menores costos y de este modo puedan ingresar a terceros países con precios más bajos poniéndose en ventaja produciendo daños a la economía del país que los importa. Entre las prácticas más comunes se encuentra el dumping consistente en “inundar el mercado con artículos de precios rebajados para suprimir la competencia” – lo notamos en las estanterías de los supermercados en los cuales encontramos prácticamente todo fabricado en China y ofrecidos a precios con los que a un productor nacional le sería imposible producir; subsidios o subvenciones esta práctica consiste en subsidiar la industria en un país de origen con el propósito que coloque su producción en mercados internacionales a precios imbatibles.

La Administración China, aprovechando su enorme potencial de mercado para producir todo a costos bajísimos, además condiciones propias de sus políticas sociales, laborales y educacionales y de una necesidad extrema de ser competitivos globalmente para poder alimentar una población de más de 1 399 125 350 almas, aplica una política de subsidio de manera permanente, la cual impacta en los países donde China coloca sus productos. En mayo de 2016, el portal La Voz, citando un análisis del The Wall Street Journal, publicó un informe relacionado con los subsidios a las industrias chinas por parte de la Administración de ese país: “La sobreproducción china de acero, aluminio, diésel y otros bienes industriales ha empujado los precios a la baja y perjudicado a sus competidores, contribuyendo a la pérdida de miles de empleos en Estados Unidos y en otros países”. Solamente en el 2015 China subsidió a sus empresas con US$ 18.000 millones, cita la fuente, cuestión nada despreciable considerando que esta cifra equivale casi al 50% del PIB de países como Panamá, el cual durante el 2016 se ubicó en un valor de US$ 37.471 millones de dólares (Contraloría General de la República de Panamá, citado en la Estrella de Panamá, 2017)

Cómo afecta la guerra al resto del mundo

Al parecer y decir de muchos autores, la globalización comenzó el día que Cristobal Colón puso un pie en América, creando la interdependencia global entre las naciones, la cual ha ido acrecentándose hasta alcanzar niveles de dependencia en las economías que resultan casi tóxicos, fomentando  el monetarismo neoliberal, la creación de dinero por parte de los bancos a partir de la nada y el modelo de economía saturada de deuda, lo que ha hecho que prácticamente todas las economías dependan de otras economías. Sin embargo, gracias a la globalización también se ha logrado la fusión de mercados nacionales, la supresión de barreras arancelarias, la firma de tratados de comerció de libre comercio entre los países, la generación de bloques comerciales como el Mercosu, el Pacto Andino, la Euro Zona, lo que ha fomentado el avance en materia tecnológica.

El aislacionismo no es práctico y como en toda guerra siempre existirán ganadores y perdedores y también, en gran medida, los efectos colaterales, que este caso específico se manifiestan como impactos recesivos en la economías que observan.

Turquía siente los síntomas de una recesión, señalo el presidente turco (fuente: Bloomberg TV)

En un mundo ampliamente globalizado es imposible que los desajustes, variaciones y sobre todo los fallos del mercado no produzcan un impacto en las economías.  El comportamiento del inversionista es siempre errático, lleva el dinero de sus inversiones en el sentido que fluya hacia donde se produce el dinero de manera más eficaz y más eficiente  (follow the money, dicen en EE.UU.). Un ejemplo de esto es la crisis del dólar que afecta actualmente a Turquía, Argentina, Brasil, Panamá, la cual sin ninguna duda responde a los efectos de la guerra comercial que se libra entre Estados Unidos y China.  Los más afectados son los mercados emergentes.

La señora Lagarde, Directora del FMI señaló recientemente la vulnerabilidad de países como Argentina y Turquía frente a esta crisis lo que se ha manifestado con la devaluación extrema de sus monedas frente al dolar: el peso argentino ha caído cerca de 90% en los últimos 6 meses; mientras que el Turquía la lira se ha depreciado un 40% y el pasado 3 de abril, cayo nuevamente debido al resultado de las elecciones internas. El FMI viene repitiendo al respecto que “el impacto de una guerra comercial entre las grandes potencias afectará en el crecimiento global”. La señora Lagarde considera que “el comercio de bienes y servicios es un motor de expansión económica” y resulta evidente que al largo plazo la guerra comercial va a impactar con fuerzas en las demás economías.

Estados Unidos ataca la globalización

Ya es un hecho comprobado que al presidente Trump no le agrada la globalización, todas sus acciones demuestran que es un implacable enemigo de este modelo económico basado en la colaboración global. El señpr Trump como primera parte de una estrategia ganadora se ha preocupado de fortalecer el mercado interno de los Estados Unidos para posteriormente, crear nuevas reglas del juego. El presidente de los Estados Unidos comprende que la grandeza de Estados Unidos ya no se encuentra formando parte de un mundo globalizado y lo ha hecho público y notorio en diversas declaraciones y tweets que estremecen al mercado. Trump, sin embargo, has sido sincero, no actúa de soslayo, es más, no ha tenido tapujos en declarar que no entiende porque los demás presidentes no se preocupan de hacer lo mismo que él.

Trump busca que Estados Unidos organice el mundo en torno a un nuevo orden y recupere el Liderazgo de décadas pasadas.  Para ello requiere eliminar competencia desleal y sentar las bases para colocar reglas basadas en el proteccionismo de la industria norteamericana, pero bajo una metodología de competencia justa y leal con el resto del mundo. El mismo presidente señaló en Davos 2018, «Estamos abiertos para los negocios, somos competitivos nuevamente» destacando la oportunidad de desarrollar un trabajo en equipo “Estados Unidos primero no significa Estados Unidos solo”.  Lo anterior se demuestra con los diferentes ajustes que ha ido realizando el Presidente Donald Trump a sus estrategias de proteccionismo y ajustes arancelarios menores a países como México, Canadá entre otros, lo que obliga al mundo a generar nuevas alianzas y observar muy de cerca el expansionismo comercial de China en nuestra región: Latinoamérica.

La Globalización ha sido un fenómeno comercial de impacto social y económico que ha cubierto prácticamente todo el orbe.  Los países buscan ser eficientes en lo que realmente saben hacer, se dedican hacer lo que saben realmente hacer y en lo que tienen posibilidades de ser competitivos, esto trajo como consecuencia un fuerte auge del comercio internacional y un aumento del PIB mundial a niveles insospechados, pero produce también grandes diferencias, abre ventanas por donde entra la corrupción, y esto a Donald Trump no le agrada.

Conclusiones

La guerra comercial entre China y Estados Unidos, en opinión de expertos, es la mayor de las guerras comerciales que se tenga memoria en la historia, como efectos colaterales se ve que está generando crisis, pero también es cierto que esta crisis se viene arrastrando desde el año 2008 cuando se produce la crisis subprime, el colapso de Lehman & Brothers, el caso Madoff y toda una suerte de desaciertos que se vivieron posterior a aquella crisis mundial.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

El Presidente Donald Trump, un empresario con gran experiencia en el mundo de los negocios comprende que el mundo ya no puede seguir empleando el modelo político-económico tradicional para crecer y ser sustentable. El presidente Trump comprende la importancia de los mercados competitivos, pero a la vez basados en la justicia de un intercambio comercial libre que funciones basado en reglas trasparentes para todos.

El señor Donald Trump siempre busco la manera de sentarse en la mesa a negociar con China, defender la industria del país que lo colocó en la Casa Blanca para mejora los empleos industriales e impulsar la economía local de los Estados Unidos, lo que al final beneficiará a otras economías que acepten el nuevo modelo de hacer política y negocios globales; sin embargo, de terminar la guerra comercial, lo que pase después es un tremendo misterio, tal vez mucho mayor que la incertidumbre de la guerra por sí misma. Solamente es cosa de esperar.

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